
Tres velas y él aquí, somnoliento, a mi lado.
El tic-tac no responde a la premura del tiempo que arrasa en otros conteos.
El viento se ata y desata entre árboles y casas, ruge al paso su cola presurosa y él, duerme, a mi lado, duerme con actitud pueril.
Decantado a la noche que observa melosa el correr del viento y el tic-tac que se detuvo ya a capturar este momento de velas y de ensueños.